Un apasionado de los perros y de la convivencia entre ellos y las personas.
Soy la persona que te puede acompañar en el día a día con tu perro, ayudándote a entenderlo mejor y a crear una relación más tranquila y feliz.
Mi enfoque es amable y respetuoso: me gusta trabajar desde el vínculo y el bienestar, aportándote todo mi conocimiento y experiencia para que disfrutes al máximo de tu compañero de vida.
Sobre mí puedo decir que desde que tengo uso de razón me han gustado los animales en general y los perros en particular. En primer lugar, estudié Auxiliar Técnico de Veterinario (ATV) y posteriormente, Adiestramiento Profesional y modificación de conducta. Desde 2020, me dedico de manera profesional a la educación canina, dejando atrás otros trabajos para seguir mi verdadera pasión.
Como casi todos los educadores, comencé trabajando con educación en positivo y obediencia básica, intentando que la obediencia fuera la solución a todo. Pero algo no terminaba de encajar: sentía que no funcionaba bien ni para los perros ni para las familias.
La llegada de Kao y Nala, los últimos en incorporarse a mi familia, fue decisiva: con ellos comprendí que lo que estaba aplicando y lo que conocía no servía realmente para ayudarles.
Fue entonces cuando descubrí la educación canina respetuosa, basada en la ciencia, la comprensión y el bienestar emocional del perro. Desde ese momento, no he dejado de formarme: he participado en seminarios con profesionales de referencia, sigo investigaciones actualizadas en comportamiento y bienestar animal, y estudio constantemente nuevas metodologías que permitan mejorar la relación entre las personas y sus perros.
Gracias a ella pude comprenderles de verdad: entender qué sienten y qué pasa por sus cabezas para poder ayudarles realmente en aquellas situaciones en las que encontraban dificultades.
Así que, sé lo que significa sentirse perdido cuando tu perro lo está pasando mal. Por eso mi acompañamiento no es solo con tu perro, también contigo: resolviendo dudas, dándote apoyo y ayudándote a ganar seguridad en cada paso.
Durante este tiempo he acompañado a muchas familias y perros con distintas necesidades: desde casos de miedo e inseguridad hasta problemas de convivencia en casa o en la calle. Cada experiencia me ha permitido crecer, aprender y confirmar que cada perro y cada persona merecen un trato único.
Mi filosofía es clara: trabajar siempre desde el respeto y el bienestar, fomentando la calma, la confianza y el vínculo. Mi objetivo no es la obediencia ciega, sino que aprendas a entender a tu perro y a disfrutar de él en tu día a día.
Ellos son imprescindibles para mí.
Algunos, por desgracia, ya no están y no me acompañan físicamente, los veréis en blanco y negro como homenaje a ellos, porque siempre serán una parte de mí.
Su papel es muy especial e importante en determinadas terapias: ayudan a que otros perros empiecen a socializar de manera segura y confiada. Otras veces, sirven de referente para la gestión de determinadas situaciones.
Cuando el perro de un cliente interactúa con ellos, su tutor se relaja al ver que su compañero es capaz de entender y ser entendido por otros perros. Y para el propio perro, esta experiencia le da seguridad y confianza, mostrando que también puede comprender a los demás y ser comprendido.
Además, en algunas sesiones me acompañan a entornos reales —calles, parques, o incluso en casa de los clientes— para aportar calma y ayudar al perro a aprender por observación. Ver cómo lo hacen los míos facilita que el perro con problemas encuentre un modelo claro y seguro que seguir.
Cada uno de ellos tiene su propia personalidad y su manera de aportar:
Los más juguetones, que invitan a abrirse a perros tímidos.
Los más equilibrados, que transmiten calma y serenidad.
Los que marcan límites respetuosos, enseñando a otros a relacionarse con armonía.
Ellos no son solo parte de mi trabajo, son parte de mi vida. Mi familia, mis maestros y mis mejores compañeros.
Puedes conocer la historia y el papel que desempeña cada uno si haces clic en sus fotos.






